martes, 4 de marzo de 2014

Acoso.

"Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena "
Mahata Gandhi

Él iba todos los días a la escuela con el corazón en la boca. Tenía pánico. Tenía miedo.
Desde chico el siempre fue un buen alumno. Ya en el jardín de infantes se veía que era fácil para él aprender nuevas cosas. Entro a la escuela primaria sabiendo leer, escribir y hacer cuentas sencillas de suma y resta. Tenía una asistencia perfecta, y un sobresaliente en todas las áreas. Pero eso no sirve mucho en la escuela al momento de hacer amigos.
Él iba todos los dias a la escuela con el corazón en la boca.
Ya estaba en trecer grado de la escuela primaria, y todavía no tenia nadie con quien jugar, charlar, o pasar un momento. Nadie iba a sus cumpleaños, nadie lo invitaba a su casa despues de clases, y los pocos que se sentaban junto con él, trataban de forma constante esquivar cualquier tipo de situación en la cual tuvieran que relacionarse. Pero eso a él en realidad no le afectaba mucho, por el contrario, ayudaba a sus compañeros en su actividad rutinaria de esquivarlo.
Él iba todos los dias a la escuela con el corazón en la boca.
Todo parecia normal, hasta que un día alguién hizo algo más que fingir que no existía. Esa persona fue la creadora de un hábito que se continuo durante toda la escuela primaria: golpearlo. Todos los días, en cualquier momento, él podía recibir una golpiza de alguno de sus compañeros. Pero eso solo era una parte del problema. Después de los golpes y el dolor que él sentía, atrás de eso, venían las risas y las burlas de los demás. Era un doble hostigamiento, repetitivo y destructivo que cumplia con su fin: hacerlo sentir responsable de todo lo malo que le hacían.
Él iba todos los dias a la escuela con el corazón en la boca. Tenía pánico. Tenia miedo.
Los maestros no prestaban atencíon a sus quejas, diciendo que estaba exgerando, o que seguramente él algo les había echo para que ellos reaccionaran de esa manera. Esto solo lograba incrementar su sentimiento de culpa. “¿Qué hago mal?¿Cuál es la razón por la cual me tratan así?¿Está tan mal ser yo?¿Tendría que tratar de cambiar?¿Cuánto va a durar esto?” y otras quinientas preguntas daban vueltas en su cabeza sin encontrar respuesta. Sus padres estaban demasiado ocupados con en su trabajo y no veían que el se sentía mal, solo, angustiado.
Él iba todos los dias a la escuela con el corazón en la boca. Tenía pánico. Tenia miedo.
Pero un día el no fue a la escuela, ni salió de su casa con su mochila y su guardapolvo blanco. Tampoco tomo el desayuno, ni fue al baño a cepillarce los dientes. Él ni siquiera se levanto de la cama. Pero tal era la falta de atención de sus padres, que estos ni siquiera notaron que él no se había levantado para ir al colegio. Terminaron ellos de desayumar y fueron al trabajo. Cuando volvieron de trabajar revisaron los mensajes, y uno de ellos era del colegio, diciendo que él no había asistido a clases. Sorprendidos fueron a su habitación y se encontraron con algo que ni siquiera imaginaban. Él estaba muerto sobre su cama desangrandoce. A su lado había un papel en donde había escrita una oración que solo tenía 5 palabras:

Espero que todo se termine”


Fin

jueves, 15 de agosto de 2013

Kuokoa Asili.


"Primero, fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre.
Ahora, es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y lo animales"
Víctor Hugo.

Había terminado de cursar en la facultad y volvía caminando a la pensión. Cuando llegue encontré un cartel en la entrada que decía: “A partir de mañana, los inquilinos deberán clasificar y separar sus residuos en RECICLABLES y NO RECICLABLES, y ubicarlos en los cestos correspondientes”. Mire hacia el costado y ahí estaban, nuevos y brillantes. En lo primero que pensé fue en lo tedioso que sería ponerse a clasificar los residuos cada noche. En lo segundo que pensé es en que sin lugar a dudas, no lo haría. En fin, el mundo no iba a terminarse simplemente porque yo no quisiera clasificar la basura.
Subí a mi habitación y de forma casi instintiva mire hacia el lugar donde tenía el tacho de basura. Me acerque a inspeccionarlo para saber que tan difícil podría ser el trabajo de reciclaje y automáticamente mi leve indicio de disposición a la tarea desapareció. El cesto estaba colmado hasta el punto tal que una sola cosa más no entraría. A simple vista podía reconocer varias cosas: una lapicera vieja, hojas de papel echas un bollo, envoltorios de diferentes golosinas, un vaso que había roto esa mañana, bolsas de plástico y hasta la comida que había en la heladera desde hace ya mucho tiempo. Solo me daba asco pensar en tocar eso para separarlo, y más asco aun pensar en la cantidad de cosas que podía llegar a haber debajo de esa cantidad de basura que se veía en la superficie. Esto solo me sirvió para que mi decisión de no realizar la tarea se fijara aún con más fuerza en mi mente.
Cerré la bolsa de residuos procurando que nada se saliera hacia afuera y bajé hasta la entrada para colocarla en el cesto correspondiente. Al llegar, entre sorprendido y desconcertado, recordé que el viejo y oxidado tacho donde todos los vecinos tirábamos la basura, ya no estaba. En su lugar había dos grandes conteiner nuevos, uno verde y otro negro,  para los desperdicios reciclables y no reciclables respectivamente. Yo no había hecho la separación, por lo cual no sabía en donde debería colocar la bolsa de residuos hedionda y chorreante que tenía en mis manos en ese momento. Decidí dejarla en la vereda junto a los dos grandes tachos, y sin darle muchas vueltas al asunto volví a mi cuarto.
Me senté en el escritorio, prendí la lámpara para poder ver más claramente, y la tele para tener un poco de ruido de fondo. Hacía un calor sofocante por lo que prendí el ventilador de pie. Decidí que antes de comenzar a resolver los ejercicios que nos pidió el profesor de Análisis Matemático traería algo para comer, por lo que me dirigí hacia la cocina, encendí la luz, revise la heladera, indeciso, y agarre unos sándwiches de miga. Me acerque a la canilla y llene una jarra con agua. En ese momento escuche que el ventilador había dejado de funcionar, por lo que deje todo lo que estaba haciendo y fui a fijarme que había pasado. El ventilador estaba mal enchufado. Lo conecte nuevamente al tomacorrientes y me fije la hora ¡22:45 hs! Debía comenzar ya mismo con los ejercicios.
Tome un block de hojas de el cajón del escritorio y comencé la resolución. No sé por qué razón los ejercicios no me resultaban tan sencillos como esa mañana. La desesperación que me causaba el error me hacia romper y tirar las hojas por lo que pronto tuve que sacar un nuevo block del cajón. Más concentrado, aunque sin conseguir un logro continuo, pude terminar los ejercicios a las 01:45 hs. Tres horas sin levantarme del escritorio.  Decidí que era hora de acostarme a dormir. Fui hasta la cocina para tomar un vaso de agua, y apague la luz, cerré la canilla del agua, tire los sándwiches que había olvidado y cerré la heladera. Volví a la habitación, apague la lámpara, el ventilador y la TV, y me acosté a descansar.
Me desperté al otro día a las 08:00 hs como de costumbre. Me dispuse a preparar el desayuno pero me sorprendió que al querer prender la luz de la cocina, esta no funciono. Pensando que se había quemado la lamparita, hice caso omiso y levante las persianas para que la luz del sol iluminara la habitación. Mi sorpresa fue aún mayor cuando al querer llenar la cafetera con agua. Abrí la llave del agua pero nada salió de la canilla. El mal  humor ya se había apoderado de mí por lo que decidí ir al trabajo sin desayunar.
Cuando estaba saliendo, escuche un ruido que venía de la habitación. Fui a inspeccionar pero no vi nada extraño. Me dirigí nuevamente hacia la puerta, pero me quede paralizado al ver a alguien parado en el umbral. Era una muchacha de pelo negro y largo. Era de tez oscura y tenía unos grandes ojos verdes con los que me miraba. Tenía en su cara señales de haber sido violentada. Una gran tristeza la envolvía.
— ¿Y vos quién sos? -Pregunté.
—Me llamo Asili.
Es lo único que contesto. Estaba como expectante, como esperando que le preguntara algo más.
Lo que me diría después no me lo olvidaría nunca más:
—Vos sos el responsable de todo lo que está pasando.
Yo no entendía nada. Estaba asustado, quería que esa mujer desapareciera.
— ¿De qué tengo la culpa yo? Yo no hice nada.
—Hiciste. Hiciste demasiado daño al ser egoísta, al pensar solo en tu comodidad. Al ser descuidado e irresponsable.
Esto era cada vez más raro, y yo no lograba entender del todo.
—Pero ¿de qué me hablás?
—Mejor te lo muestro.
Al terminar de decir eso, todo se volvió negro.
Me sentí empujado, como si algo me arrancara de mi cuerpo y me transportara a otro lugar. No había sonido o imagen alguna que me permitiera reconocer que estaba pasando, adonde estaba yendo o que estaba pasando. De repente apareció ante mí una imagen horrible que me dejo helado. Había mucha gente, más de la que podría contar, tirada, arrastrándose, sufriendo, agonizando. Buscaban algo, aunque no sabía que era, pero lo buscaban como si su vida dependiera de ello.
— ¿Qué es esto? – Pregunté sorprendido. — ¿Qué es toda esta gente? ¿Qué les pasa? ¡Hay que ayudarlos! Hay que hacer algo.
Asili tardó en contestar. Me miraba fijamente como esperando que yo entendiera solo lo que pasaba.
—Esta gente está muriendo de sed. El planeta ya no tiene agua potable.
—Pero ¡¿por qué?! No lo entiendo, si anoche…
—Anoche vos dejaste la llave del agua abierta 3 hs seguidas, desechando litros y litros de agua. Agua que ahora cualquiera de ellos podría tomar. El agua es sinónimo de vida, y vos la malgastaste. Vos malgastaste la vida de todas estas personas.
Era desolador ver a todas esas personas sedientas, muriendo de deshidratación, buscando desesperadamente un poco de agua. Buscando un poco de vida.
—Hay más. —Me dijo.
Volví a elevarme, volví a ser arrancado. Pero mi mente ya no pensaba en eso. Dijo que había más pero, ¿qué sería ese más?
Vi una ciudad desde lo alto. Podía ver todo desde donde estaba, y el panorama era muy poco alentador. La ciudad estaba a oscuras y podía escuchar de forma clara los gritos desgarradores de sus habitantes. Era un caos.
— ¿Y acá que pasa?
—El uso irresponsable de la energía provoca con el tiempo que esta se gaste. Anoche estabas usando simultáneamente distintos aparatos eléctricos. Muchos de ellos innecesarios para la actividad que estabas haciendo. Ahora, el mundo no tiene energía, y sin energía no hay luz. La noche se volvió el momento perfecto para los vándalos y ladrones, asesinos y mafiosos. El uso indiscriminado de nuestras fuentes de energía genero una gran oscuridad e imposibilidad de comodidades. El hombre deberá volver al principio, en donde la energía eléctrica aun ni se soñaba.
Imaginarse la vida sin energía eléctrica es difícil, pero yo no necesitaba imaginarlo, yo lo estaba viendo y era catastrófico.
Cerré mis ojos, y cuando los abrí, el panorama era otro. Había mucha gente, amontonada en un solo lugar, peleando de una forma salvaje. Estaban siendo muy violentos entre ellos. Estaban literalmente matándose. Asili no espero esta vez a que yo le preguntara:
—Esa gente que ves ahí, esa gente que se está matando, está peleando por una única cosa. Comida. Comida que vos desechaste tan imprudentemente. Esa comida es la que ahora falta, la que genera en las personas este odio y esta ira. Esta es una gran competencia, donde el más apto solo logra sobrevivir. En este mundo que vos creaste, a la gente no le importa matar para poder comer, la sociedad dejo de serlo, y ahora cada cual va por su lado ayudándose únicamente a ellos mismos.
Era triste ver esa imagen tan violenta y cruda. Quería irme de allí, no quería ver más esa escena… pero pronto me habría de arrepentir.
Asili me llevo a un lugar lleno de gente que parecía muy tranquila. Estaban como dormidos y no se podía percibir ni el más leve sonido. Parecían estar en paz, aunque sus rostros pálidos parecían haber sufrido.
—Esta gente es el más doloroso de los resultados. Anoche, no quisiste clasificar tu basura y tiraste todo en  una misma bolsa que dejaste en la calle. La acumulación de basura trae consigo cosas horribles como las enfermedades. Enfermedades que pueden ser mortales para los hombres y los animales.
— ¿Esta gente está muerta?
— Si. Todos murieron por causa de enfermedades contagiosas que los mataron poco a poco. La enfermedad no distingue entre hombres o mujeres, ancianos o niños. Solo prolifera y mata, dejando miles y miles de muertos a su paso.
Nada más se dijo después de eso. Solo nos elevamos lenta y constantemente. Estábamos fuera de la tierra, y podíamos contemplar toda su inmensidad. Era hermoso y espectacular ver como la tierra se separaba del océano y como las nubes bailaban sobre lo que desde esa altura parecía la superficie del planeta. Pero de un segundo a otro, ese momento tan estupendo y maravilloso desapareció. El agua empezó a tapar la tierra y unas grandes nubes negras comenzaron a encerrar la gran esfera azul.
–Este es el gran final. El fin de la vida. La cantidad de árboles talados para fabricar el papel como el que desperdiciaste anoche, genero una situación de gran peligro para los humanos, en donde la replantación se volvió algo imposible de lograr. El calentamiento global fue algo infrenable y las temperaturas y con ellas el clima empezó a cambiar, hasta llegar a un punto tal de desequilibrio que terminó de aniquilar al planeta. Este es el fin del mundo, y vos fuiste participe de él. Vos contribuiste a su destrucción, teniendo la posibilidad de evitar que esto pasara. Es hora de que hagas las cosas de forma correcta.
Empezó a sonar el despertador. Me desperté asustado sin entender que había pasado. ¿Había sido solo un sueño? ¿O en realidad esa mujer había venido a visitarme durante la noche? Me levante, confundido y aturdido por lo que había pasado y convenciéndome que todo había sido solo una pesadilla horrible fui directo a la cocina a hacerme el desayuno. El terror se apoderó de mi cara cuando encontré sobre la mesada una nota que decía: “No fue solo un sueño, tenés la posibilidad de cambiar las cosas”. Me quede petrificado. ¡Todo lo que había visto esa noche podría hacerse realidad!
De forma inmediata, me puse unos guantes de latex y baje hasta abajo para ver si el camión de la basura había pasado